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miércoles, 26 de octubre de 2011

Con AGUIRRE no hay ESPERANZA

@EsperanzAguirre “Estamos moralmente obligados a utilizar mejor los recursos en la educación publica. No ha habido ningún recorte, cero en la pública.” (Uno de sus ilustradores tweets)
           
            En el momento que decidí compartir mis ideas, sentimientos y alegría de forma abierta en este blog me propuse luchar por la esperanza del futuro. Y tengo la certeza de que ésta está en los niños y niñas de nuestros colegios. Pienso luchar por ellos, pienso dejarme la vida por sus oportunidades, pienso gritar con mi arma, los libros, y no permitiré que un puñado de políticos caprichosos corten las alas de ningún niño que quiera ser feliz. Por ello, me pregunto:
            ¿Hacia dónde vamos? O mejor ¿Dónde nos quieren llevar?

Llevo semanas pensando en buscar palabras que puedan definir todo lo que está ocurriendo alrededor del deterioro del sector público en nuestro país. Mucho más si nos centramos en el Madrid neoliberal tan esperanzador de Esperanza. Y, por alusiones, en el campo que me ocupa como servidor público: la educación. Una presidenta que encima piensa que somos imbéciles y nos quiere hacer creer sus mentiras olvidando que aún sus políticas de manejo del pueblo no han hecho el efecto que ella hubiera deseado.

            Porque desempeño mi función en una escuela pública, pública con tilde, no en la escuela “publica” que hace referencia la presidenta en su tweet. Porque su escuela está reservada para unos pocos, los que ella pretende que conduzcan nuestro mundo. Pero no contaba con una sociedad, muy a su pesar, formada, rebelada, inconformista, trabajadora, pobre, digna, feliz, verde, harta, indignada, cansada… de todos sus caprichos y guiños a los que más tienen.

            El día que en la escuela se explicó qué la mejor arma de una sociedad es la educación faltó. Tendría peluquería. Una sociedad avanzada lucha con libros. Demasiados años hemos sufrido en nuestro país el desprestigio de no progresar por la deficiencia educativa cómo para que en el siglo XXI nos roben el tiempo recuperado.

            Cuántas más reflexiones nocturnas y acalorados debates le dedico a este asunto me caben menos dudas de la síntesis final. Todo está premeditado, ajustado a unas pretensiones políticas, predefinido con unas intenciones claras y arraigadas a unas convicciones. Se trata, por tanto,  de ir mermando los recursos humanos y materiales de la educación pública que afecta a la mayoría de ciudadanos de un país que no tiene dinero para pagarse un colegio de élite.

Y lo hace para que aparezca, cuanto antes, un deterioro social del prestigio que nos hemos ganado durante años de esfuerzo. Con esta batalla perdida, las familias decidirán buscar otras salidas donde se solventen más fácilmente los problemas y no entorpezcan el camino un puñado de inmigrantes que, por suerte, recuerdo, son los que de momento sostienen nuestra economía.

Pero Aguirre tiene dos compañeras de lujo: Ana Botella y Lucía Figar. Entre las tres se han propuesto desprestigiar nuestro trabajo a base de demagogia facilona y populista dedicando piropos al sector: “Los profesores trabajan menos que los funcionarios del ayuntamiento” “Al realizar los funcionarios docentes más horas lectivas, probablemente la necesidad de contratar sea menor que otros años (…) Puede haber cerca (de mil interinos menos)”.

 ¿Aceptarían la invitación de cualquier profesor o maestro a pasar 24 horas a su lado? Me temo que no. Prefieren pensar que sólo damos clases, que actuamos como máquinas, que nos dirigimos a un público sin diversidad ni problemas, que las tardes las dedicamos a ir de tiendas en coche oficial y que dormimos plácidamente mientras nos roban la educación.
           
Os necesitamos. Sí, a todos. Porque el futuro de nuestros y vuestros hijos nos lo están coartando y moldeando para que se vuelvan ovejas de un rebaño atrasado, débil, inculto y aleccionado.

Aunque si algo tengo claro es que un pueblo puede tener piedras, garrotes, pistolas o cañones; aún así, si no tiene libros está completamente desarmado”