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lunes, 27 de febrero de 2012

“NADA DE ESTO FUE UN ERROR” #kddslmnca12


“La escuela no cabe en los estrechos márgenes del aula” José Ingenieros.

Siempre me cuesta empezar a ordenar palabras que definan lo que se siento cuando te rodeas de personas maravillosas. Uno abre cualquier periódico, enciende la televisión, pone una emisora de radio, trastea por internet... y sólo encuentra negatividad competitiva que nos confunde de lo esencial: los seres humanos.

En Salamanca este fin de semana el panorama se ha puesto de acuerdo para ir a la contra. Y no, no es casualidad. Unos cuantos educadores que trabajan cada segundo por un mundo más justo, mejor, donde los valores ocupen el lugar que merecen... han decidido compartir abrazos y experiencias. Se han comprometido a unir sus fuerzas y para ello no han puesto trabas, ni trampas; sólo buenas intenciones y mejores prácticas.

¡Qué afortunado soy! Puedo presumir de un claustro diverso y unido. ¿Qué importa que residas en Mallorca, Tenerife, Bilbao o Almería? Twitter es una sala de profesores eterna. Siempre encuentro el hombro donde protegerme, la palabra que me anima a seguir, el material que necesito... y encima descubro que detrás de un puñado de fotos y letras se esconden corazones inmensos que derrochan las ganas de defender la educación y la amistad como nunca antes había visto.

Particularizar siempre es complejo. No creo en las calificaciones cuantitativas; prefiero defender lo humano. Pero personalizar no exime ser valiente. Tampoco soy cobarde. En esta “#kddslmnca12” hemos sido bastantes, por lo que es imposible haber compartido con todos en la medida que quisiera.

Apareces en la Plaza Mayor de Salamanca, dónde fragué mi formación de maestro, y te están esperando Carmen, Juan Carlos, Begoña, Marta, Alaznez, Carlos/Silvia, Merche y Ahinoa y no puedes hacerte el duro y disimular tus nervios; tu necesidad de encontrar complicidad. ¡Resultó tan fácil! Y entre tanto llega Ángel Luis (a quién por fin habéis conseguido engañar) y dos gallegas increíbles, Ana y Elvira , que me dieron un abrazo interminable que aún saboreo. Luego todo fue un devenir de risas y tapas con la codirección de Lola, Raúl y Marcos. Ana (¡Trabaja en Ciudad Rodrigo!) hacía honores de su capacidad de no llamar la atención, sólo sus ojos son suficientes. Merche, cántabra, ¿no sabéis lo bien que sonríe?. Y cuando todo el mundo pensaba que no podía existir más luz, apareció Maru, esa pequeña gran mujer que no deja de sorprender en cada mirada, en cada sonrisa.

La mañana del sábado fue deslumbrante. Ni al más optimista se le habría ocurrido encargar un tiempo como el que hemos tenido en el mes de febrero en la capital charra (ni siquiera al concejal). Debajo del reloj, allí, como siempre, empezaron a brotar nuevos abrazos y miradas esperadas. José Luis y Carmen, personas imprescindibles, de las que están en peligro de extinción, aparecen. Los coches madrileños mestizados con un entrañable canario, Enrique. Mónica e Isabel que se han creído nuestra historia pilotaron para acercarnos a Carmen, Juan y Tamara, una vez más a nuestros corazones. Pero los coches traían la ausencia de Mamen, una baja sensible a quien se echó de menos. Pepe, ese gaditano, a quien le conquistó el corazón una vallisoletana maravillosa, también apareció con la experiencia de quién sabe de qué va esto.

Recepción en el ayuntamiento. !A ver si al final vamos a ser importantes¡ Crsitina y Richar intuyeron que no salían en la foto y aparecieron de la nada para destruir la pose y empezar de nuevo la lista de abrazos. Sí, Cristina, esa abejita tan especial a la que quiero tanto, se trajo de Logroño a un maestro especial que cuida de quiénes más nos necesitan. Nos abrieron el balcón para ofrecer nuestro éxito: trabajar en una profesión tan devaluada y castigada en estos tiempos y hacerlo con ilusión, profesionalidad y sin horarios.

Os aseguro que por allí andaba Gema, el descubrimiento del fin de semana. Una psicóloga que disimula muy bien su virtudes; tanto, que ni siquiera las esconde. Basta con acercarse a ella. Entre tanto, el grupo se bifurcó. Un puñado tuvimos la suerte que otros ya tuvieron de subir a los entresijos de la catedral. Cuatro años estudiando en Salamanca y no conocía esto. ¿En qué pensaba hace doce años? Pues en las cosas que piensan los veiteañeros ¿no?.

La comida en un lugar inmejorable con un ambiente distendido y muy familiar. Se les ocurre poner la ensalada a los camareros y no sabían que estaba aparcando el coche José Luuis Catillo y su mujer. ¿Pero no saben que estos son de los que te pasan por la izquiera? Son una torrente de energía. Del menú no hablamos no vaya a ser que nos entre hambre. La sobremesa estuvo cargada de #quesoy. Resulta interesante el hastag. ¿Qué soy? Personajes que no somos, o sí, hablando en una lengua que no es la nuestra, o sí, para dirigirnos en forma de twett a una #kkdslmnca12 que esperaba nuestras identificaciones.

Entrehoras cargadas de cafés y licores, conversaciones intensas, miradas inquietas, corrilos felices, relojes escondidos, descansos para unos, impulsos para otros... Paseo y reagrupación para adentrarnos en una cena donde ya sí estábamos todos. Lara, ¿qué digo yo de ella si casi todo está dicho?, creo que es una gran jardinera que recoge grandes cosechas porque sabe sembrar con una calidez humana como pocas he conocido. Inés y Noelia, ese impulso que necesitaban las piernas ya cansadas, animadoras burgalesas de las que no se puede prescindir.

El sitio de la cena fue ideal. Un salón para nosotros. Del jamón no hablamos que me entran ganas de volver ya. Conversaciones secretas que diría el otro, canciones infantiles, carcajadas a borbotones, teléfonos sin batería, clases de aplicaciones, fotografías cerebrales, sentimientos compartidos... y una sobremesa “como Dios manda” (¿puedo decirlo no?)

Colofón: Karaoke. Sabinas infiltrados como Marcos, Pimpinelas desenmascaradas entre Raúl y Maru, Manás de Rivas ahogándose, Carlos declarándose ante su “Chiquilla”, Silvia , para prometerle amor uruguayo, bailes, risas, excesos, saltos, videoclips de otro tiempo, Sheilas de turno en pantalón corto, amores adolescentes donde faltaba Lucas y despedida y cierre con Ana y Mónica cantando el himno de la #kddslmnca12 “Nade de esto fue un error”.

Esa es la sensación que respiré en el desayuno dominical disfrutando de la resaca de emociones y almorzando amigos; que nada de todo esto es un error ya que los valientes como vosotros y vosotras os habéis empreñado en hacer caso a José Ingennieros sacando vuestras clases y humanidad fuera de los estrechos márgenes del aula.

PD. os quiero ;-)